lunes, 26 de septiembre de 2016

Concurso de programación

En éste concurso de programación (a diferencia de otros) ningún problema tenía una complejidad más allá de lo que hubiéramos podido resolver en el tiempo dado. Desde el 1 hasta el 7, del A al G, todos fueron fácilmente entendibles con soluciones suficientemente sencillas de alcanzar.
La mayoría de los problemas no requerían de ningún algoritmo o estructura de datos específica, no había problemas por tiempo, en general fue más cómoda de terminar que la de ICPC. Aun cuando si cometimos un par de errores debido a no probar bien las cosas.
Una de las partes interesantes de ésta competencia que la diferenció de las que usualmente hacemos es el lenguaje de programación: Python. Además de promover la facilidad de lectura y escritura la aparentemente enorme librería estándar de Python provee una manera de hacer cosas complejas, pero teniendo una escritura simple. Python es interesante porque, en su mayoría, poco código hace mucho en comparación a otros lenguajes. Esto tiene pros y contras interesantes también: provee una sensación de “poder” al utilizarlo, y confianza en encontrar maneras sencillas de ver (o escribir) cosas que no necesariamente son sencillas y rápidas, pero a su vez (dependiendo del programa) tiene una densidad de lectura/comprensión que otros lenguajes no tienen al presentar de manera más explícita lo que sucede.


De ésta actividad vimos claramente que si dividimos el trabajo es posible resolver muchos problemas rápidamente dado que la complejidad sea baja, obteniendo así mejores resultados en el final. Creo que podemos saber también que, dado que practiquemos y aprendamos, ésta “complejidad baja” puede subir y subir hasta que podamos tratar así problemas que hoy no podríamos resolver. También pudimos ver que hemos mejorado mucho en el tiempo que hemos trabajado juntos, ya que logramos tener un buen trabajo en equipo con lo que resolvimos todos los problemas en algo así como 40 minutos.

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